Translate

HISTÓRIATE


PÁGINA DEDICADA A TODOS AQUELLOS QUE QUIEREN ENTENDER EL PRESENTE CONOCIENDO EL PASADO

1714. LA USURPACIÓN DE LA HISTORIA

Javier Moreno Luzón en su artículo “A golpe de centenario”, publicado en El País el pasado día 22 de junio, escribe que los nacionalismos se hacen dueño de las efemérides para utilizarlas en su propio beneficio político, sin respetar la verdad científica que todo trabajo histórico requiere. Alude el historiador al caso de la apropiación indebida por el nacionalismo catalán del asedio a Barcelona que tuvo lugar en 1714 en el marco de la llamada guerra de Sucesión.

En efecto, toda conmemoración requiere de una rigurosidad científica para que sea un instrumento recordatorio de la memoria histórica, y no una soflama que ampare interese políticos espurios.

En 1700 fallecía sin sucesión el rey de España, Carlos II. Dos candidatos se disputaron el trono: El Borbón Felipe de Anjou, nieto del rey de Francia, y el Habsburgo, archiduque Carlos. Según el testamento de Carlos II, era el Borbón quien debía heredar el trono, y así sucedió. Pero los partidarios del archiduque no estuvieron conformes con ello y, apoyados por Inglaterra que veía un peligro en la unión de los tronos de España y Francia en una misma familia, hicieron frente a las tropas reales de Felipe V.

Fue, pues una guerra interna, que tuvo sus ramificaciones en el exterior con la entrada de Inglaterra a favor del Archiduque  y de Francia a favor de Felipe V. La corona de Aragón decidió apoyar al archiduque ya que el concepto de estado de  los Austrias desde Carlos I, les complacía más que la política de los borbones, centralista y reformista. Pero, y esto es importante remarcarlo, los partidarios del Habsburgo no solo estaban en Cataluña, sino que había nobles y vasallos que lo apoyaban en Castilla.

La guerra de Sucesión se desarrolló en varios escenarios, fuera y dentro de España. Uno de esos escenarios, pero no el único, fue Cataluña. Las tropas favorables al Archiduque defendieron la opción de este candidato y, en absoluto, tenían como objetivo una identidad nacional. El triunfo final fue para Felipe V (entre otras razones porque Carlos fue nombrado heredero del imperio austriaco y eso hizo que Inglaterra le retirara su apoyo). De haber sido el austriaco el vencedero, el estatus jurídico de Cataluña hubiera sido casi el mismo que bajo el gobierno de Felipe.

De hecho, a pesar del triunfo borbónico y de los decretos de Nueva Planta, la corona de Aragón no vio mermada sus derechos. Otra hubiera sido la situación actual si en realidad Felipe V y sus sucesores hubieran logrado imponer su política centralista, como lo hicieron en Francia, donde una sola bandera acoge el espíritu nacional de todos los habitantes de un territorio que entró en la órbita de la cultura occidental con los Galos, como la Península Ibérica lo hizo con los visigodos.

Se trata, pues, de la usurpación por parte del irracional nacionalismo catalán, de una realidad histórica como fue la guerra de Sucesión,  que fue un hecho que atañó a todos los españoles y que no enfrentó a España con Cataluña como espuriamente nos quieren hacer ver.

Aprovechando que el Ebro desemboca en Tarragona, los Mas y Compañía utilizan una falsedad, para revestir de legalidad histórica, una ilegal consulta soberanista. Lo peor de todo es que en el Campo Nuevo de Barcelona se reunieron hace unos días más de 90.000 personas convencidas de que la Historia es otra. Es triste para un historiador ver como impunemente y “por la cara” como suelen decir nuestros jóvenes, manipulan una materia que debería ser considerada sagrada como ciencia, ciencias sociales, pero al fin y al cabo ciencia, exacta y sin especulaciones interesadas.

Quizás esta perorata histórica no ha sido fácilmente entendible. Así que lo voy a decir de otra manera. Tíos (me refiero a los nacionalistas catalanes) que no nos la vais a dar con queso. Que en el año 2014 lo que se puede conmemorar son los 300 aniversarios de una Guerra entre españoles por poner a uno y otro rey en su trono,  y no de españoles contra  catalanes. Esas cosas que dicen los Mases son engañabobos, para sacar tajada, salir por “najas” de España y decir que los demás españolas que han nacido al sur del Ebro somos muy, pero que muy malos, porque los acogotamos en 1714. Por cierto que la guerra en Cataluña comenzó en julio de 1713 y terminó el 11 de septiembre de 1714. ¿Porqué quedarse solo en el 11 de septiembre que es cuando se va a conmemorar la derrota? ¿Es que los demás días los “españoles no atacaron a los catalanes”. Manipula totá colega.


LA HISTORIA ES LA HISTORIA

CAPÍTULO I
Los nacionalistas catalanes tendrán todo el derecho del mundo a reivindicar la soberanía de Cataluña, pero no tienen ninguno a la hora de explicar las razones que le impulsan a ello. Cuando lo hacen aluden a derechos históricos, porque al fin y al cabo la historia es más fácil de manipular que el presente. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghanneEVMc2dRa3FQM0U

CAPÍTULO II
El reinado de los Reyes Católicos va a producir el efecto positivo de una unidad nacional en la mayor parte de la Península Ibérica. Fernando II quiso desde el principio controlar el poder en Castilla, pero Isabel la Católica defendió con uñas y dientes sus derechos a la corona, que, además, se había ganado en una cruenta guerra civil. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannOUxlbFBJSkZaYWs

CAPÍTULO III

No hay controversias dignas de mención durante los reinados de Carlos I y Felipe II entre la corona de Aragón y la de Castilla. Los aragoneses acogen a los Austrias como reyes propios formando parte de una unidad administrativa, aunque con diferentes tratamientos jurídicos.Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannaEdSWkJQZjNKNUE

CAPÍTULO IV
El comienzo del siglo XVIII fue catastrófico para España. Tras la muerte de Carlos II sin descendencia, las dos grandes familias europeas, Los Austrias y los Borbones, se disputan el trono de España. El candidato de los Habsburgos era el príncipe Carlos, apoyado por Inglaterra, mientras que al pretendiente Borbón, Felipe de Anjou, respaldado por su abuelo Luis rey de Francia. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannWGdHUjVXWlIwZlk
CAPÍTULO V
En el siglo XIX España pierde dos trenes muy importantes. Uno el de la industrialización, que quedó circunscrita al País Vasco y Cataluña, y otro el de la consolidación de un régimen liberal-democrático que abriera el camino hacia la democracia al estilo europeo a finales de dicho siglo. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannZHBmU2ZfVE5EOVE

CAPÍTULO VI
Durante la minoría de edad de Isabel II ejercieron de regentes del reino su madre María Cristina a la que sustituyó en 1831 el general Espartero. España entra en el liberalismo de una forma accidental y casi a la fuerza. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannUzhlVXh0UF9xWUE
  CAPÍTULO VII
El liberalismo había establecido una forma centralista en la organización del estado, lo que originó un descontento en las regiones periféricas. La constitución que daba sustento al sistema canovista, la de 1874 insidió aún más en el centralismo. A partir de 1875 este descontento se había ya plasmado en algunas reivindicaciones forales de carácter conservador como la protagonizada por el carlismo. Leer más...    https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannbEV2Wk9LeC00cG8
CAPÍTULO VIII
El siglo XX comenzó para España de forma desastrosa y acabó con la esperanza que todos queremos que permanezca mucho, a pesar de los malos tiempos. El sistema canovista había entrado en un declive total. Habían desaparecido ya los dos fundadores: Cánovas y Sagasta y sus sucesores, Silvela, Canalejas, etc., carecían de entidad política. Por otro lado los partidos republica-nos y obreros, que habían permanecido fuera del sistema y con escasas opcio-nes de llegar al poder, adquirían cada vez más protagonismo en la vida política española..Leer más...https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannRzVmZ3REdW9sTU0
CAPÍTULO IX
La proclamación de la II República española parecía colmar las expectativas de una gran parte del pueblo español, pero, al igual que ocurrió en 1871, la esperanza pronto se convirtió en desilusión. Y es que los males que aquejaban a nuestro país eran mucho y graves: una economía deprimida, una revolución industrial tardía y lenta, una estructura social trabada por la existencia de una clase dominante obsoleta, de escasa actividad productora y grandes reparos a cualquier cambio. A ello se unió un movimiento obrero y unos partidos de izquierdas divididos entre moderados y extremistas, en los que aún brillaban la luz del espejismo soviético.Leer más...https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannWng1SksydDN0T3M
CAPÍTULO X
En Cataluña no triunfó el movimiento militar, a pesar de que su capitán general, Manuel Goded, fusilado tras el fallido golpe, era uno de los cabecillas de la conjura. Durante la guerra Cataluña sufrió el bombardeo de la aviación nacional, pero el frente del Ebro impidió la llegada de tropas de Franco. Leer más... https://docs.google.com/open?id=0BzMXXcSghannUy12aXpmdkNrNWc


Sobre la cuestión catalana esto es lo que dice un eminente historiador inglés, Jhon Elliot, profesor de la Universidad de Oxford e hispanista reconocido mundialmente. A sus 80 años aun mantiene una lucidez que muchos dignatarios catalanes quisieran para si. Estos son los enlaces. Son dos entrevistas: una en el perídico el Pais y otra en la Vanguardia. Leerlas es un placer.






Conferencia en el Instituto de Enseñanza Secundaria Mediterráneo (Málaga)




El pasado día 5 de diciembre de este año de 1812, el director del IES Mediterráneo, Ignacio Santos, me invitó a dar una charla a los alumnos de ese centro con motivo de la celebración del 34 aniversario de la Constitución Española de 1878. Independientemente del placer que siempre me produce poder hablar de Historia, en esta ocasión he tenido la suerte de poder regresar al Instituto en el que impartí clases durante más de doce años. A ello se une el hecho de que allí, en ese día, me reencontré con mis alumnos, en especial aquellos pequeños hombres y mujeres a los que tuve la suerte de intentar enseñar Ciencias Sociales el último curso en el que ejercí como profesor. Ahora, hechos ya unos hombrecitos y mujercitas, han conseguido emocionar a este viejo profesor. Porque no hay nada más grato para un enseñante que le recuerden pasado los años. A todos ellos, y al director Nacho, que también fue mi alumno, muchas gracias.

 





MÁLAGA 1810-1814
UNA GUERRA Y UNA CONSTITUCIÓN

Antonio Carmona Portillo
Profesor jubilado de Historia


Como españoles podemos sentirnos satisfecho de que, a pesar de las dificultades que todos conocemos, tengamos unas reglas de convivencia que se extiende en el tiempo, y sin cambios apreciables, durante 34 años. No tuvo la misma suerte la primera constitución que se elaboró en España en 1812, ya que su vigencia fue rota por el regreso al absolutismo de Fernando VII en 1814. Aunque se reinstauró en 1820, fue derogada definitivamente en 1823. A pesar de todo, la constitución que se elaboró en el oratorio de San Felipe Neri en Cádiz, mientras en el resto de España los franceses y afrancesados ocupaban los puestos políticos, tiene el valor de ser el primer intento constitucional español, por esa razón merece la pena dedicar un espacio a su análisis histórico y lo vamos a hacer, como no podía ser de otra manera, en referencia a Málaga. 
Leer más:
Enlace a este evento

7 comentarios:

  1. Profesor, en primer lugar felicidades por su excelente artículo que considero que repasa con una gran fidelidad esta relación de amor-odio (dependiendo claro está de la situación económica) entre Cataluña y el resto de España. Me gustaría si me permite apuntar algunas cosas con las que sin embargo discrepo. En primer lugar según tengo entendido esas Cortes Generales de las que usted habla nunca fueron como tal, es cierto que se convocaron en ocasiones a las tres cortes a la vez y en el mismo lugar (Monzón), pero nunca se reunieron de forma conjunta ni tampoco deliberaron juntos como si se trata de un único ente.
    Así mismo aunque no encuentro motivos dentro de la Edad Moderna para esgrimir argumentos favorables a la existencia dentro de ese nacionalismo catalán, si que creo que en el Medievo se dan situaciones que muestran un claro particularismo dentro de ese territorio y que lo diferencian en cierto modo del resto de la Península Ibérica:
    1º Un feudalismo precoz y original: El hecho de pertenecer al Imperio Carolingio durante un cierto tiempo dota al territorio catalán de unas instituciones sociales, políticas y económicas que aun no se habían dado en el resto de territorios cristianos dentro de la península ibérica tales como el régimen condal y vizcondal, la aparición de nuevas técnicas que permiten un mayor aprovechamiento de la agricultura o fenómenos como la Paz y Tregua de Dios (aspectos muy bien tratados por autores como Pierre Bonnasie o Thomas N.Bisson.
    2º La expansión hacia el Mediterráneo: Si bien este aspecto está claramente condicionado por la posición de Cataluña en el mapa, hay que reconocer el interés catalán por expandirse por este territorio en consonancia con las ideas mercantilistas de la época más favorables a una expansión comercial que a una territorial (aunque la expansión catalano-aragonesa avanzó en ambas direcciones)
    3º Una estructura federativa: Para mí el gran punto de debate y más aun ahora que se pone en duda el estado de las autonomías. Frente a una Castilla donde se consiguió implantar de un modo más eficaz el aparato autoritario (sobre todo tras la batalla de Villalar), la Corona de Aragón mantiene una estructura más pactista o constitucionalista que permite dar un mayor poder a las cortes y controlar de esta manera a la autoridad real. Aunque si bien esta estructura fue negativa para el conjunto de España en acontecimientos como la Unión de Armas, tampoco podemos olvidar que gracias a la misma se pudieron desarrollar instituciones como la Diputación del General que permitían una mejor administración del territorio en los periodos transcurridos entre unas cortes y otras. Del mismo modo también permitió controlar los abusos de la monarquía en política fiscal y presupuestaria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me congratula tu interés por estos temas, a la vez historia y a la vez actualidad, lo que revaloriza en extremo la importancia de la Historia para la comprensión del presente. El problema surge cuando se manipulan los hechos y se sacan conclusiones “ad hoc” acercando los postulados a los intereses propios derivados de la política o la economía.
      Estoy de acuerdo con el concepto de cortes federalistas en la llamada Corona de Aragón, y que estas raramente se reunieron en un solo lugar como no fuera en el caso de las de Monzón. Pero hay que tener en cuenta que a veces se aplican conceptos presentitas a los hechos históricos. Por suerte para Cataluña y por desgracia para el resto de España, la historia, “curiosamente denominada de España” fue copada en los años cincuenta por Vicens Vives, a quien siguieron en su historiografía hispanista muchos autores extranjeros. Esta dependencia historiográfica de la escuela catalana se mantiene en la actualidad a través de subvenciones y orientaciones políticas en Cataluña. Pero la verdad es que el concepto de federalismo no se puede aplicar a la conjunción de las coronas de Aragón, Valencia y Mallorca, ya que, aunque la directriz reconquistadora tuvo un componente geográfico, como no podía ser de otra manera, y la reconquista aragonesa se expandió hasta Murcia, mientras que la Castellana lo hacía hasta el Estrecho de Gibraltar, lo cierto es que ni el reino de Valencia ni el de Mallorca formaron una conjunción estatal con el de Aragón. En un sistema federal existe una capital federal, en torno a la cual se conjuga la formación del federalismo, y en el caso que nos ocupa, no existió.
      En cuanto a las peculiaridades medievales de Cataluña también se ha establecido una línea teórica en torno a las directrices sobre lo que se debe definir como “feudalismo puro”. Desde mi punto de vista no existe un único federalismo y este modelo socio-económico sufrió las variaciones propias de las condiciones en las que se implantó. En el caso de Cataluña se hizo más de acorde con lo que fue el feudalismo europeo que definiera en su momento François Louis Ganshof. Según este clásico, el feudalismo tiene que tener unas condiciones determinadas por la relación de vasallaje que se daban en Francia y Europa Central, pero no en la Europa Mediterránea. Según esto, Cataluña, heredera de la Marca Hispánica carolingia, se acercaba a esos postulados europeos, mientras que Castilla, con unos orígenes distintos y una función frente a los musulmanes más ardua, no alcanzó esa concepción de feudalismo “oficial”.

      Eliminar
    2. Mi opinión al respecto es que tanto Castilla como Aragón-Cataluña, tuvieron su etapa feudal adaptada a sus circunstancias históricas. Por ejemplo en Castilla se implementa claramente una relación vasallo-señor en función de la reconquista, y esta es la que lleva a los reyes a otorgar mercedes a la nobleza, entre ellas títulos condales y ducales como en Cataluña, además de tierras y jurisdicciones. Por otro lado en Castilla se da también de una forma ejemplar la diversificación de funciones económicas que conlleva diversificación social: Los siervos cultivaban la tierra, la nobleza guerreaba contra los musulmanes y la Iglesia rezaba por ambos y se aprovechaba de ambos. La peculiaridad castellana estribaba en que, de vez en cuando, los siervos se veían obligados a dejar la azada y tomar las armas para defender sus predios de las razias sarracenas. Incluso podríamos decir que en el ámbito castellano, algunos de los antiguos reinos como el de Asturias o Santander, así como los señoríos de Vizcaya y Guipúzcoa, tuvieron también su peculiaridad al tener que ceder los reyes más libertad a los siervos debido a las especiales circunstancias de su reconquista, proliferando, por consiguiente, la pequeña nobleza o hidalgos.
      Por consiguiente, puestos a definir peculiaridades podríamos considerar estas tan válidas como las de Cataluña, haciendo de esa manera que la propia peculiaridad regional de España evite que tengamos que hablar de peculiaridades especiales como la de Cataluña. O dicho de otro modo, la diversidad de reinos medievales en la Península conforma el actual sistema autonómico, sin que ninguno de los antiguos reinos tenga supremacía sobre otros, ni peculiaridades históricas. La misma diversidad existió en otros estados europeos, como Francia, aunque allí el centralismo borbónico acabó con ese problema.
      También ha sido un elemento distorsionador en la Historia de España, el manido concepto del autoritarismo castellano frente al pactismo aragonés, que no es otra cosa que el fruto de la visión catalanista de Vicens-Vives. Por decirlo de una forma sencilla: es absurdo durante la edad media y, mucho más durante la edad moderna, hablar de sistema “democrático” y de protagonismo de las cortes en la elaboración de las políticas de los reinos y condados. Si bien es cierto que en Castilla, la mayor dificultad en la reconquista, obligó a algunos reyes, como Fernando III y Alfonso X, a controlar el proceso de expulsión de los musulmanes, hubo también muchos reyes (por citar al más conocido: Enrique, explícitamente denominado el de las Mercedes), que otorgaron muchos privilegios a la nobleza. El proceso de autoritarismo de la monarquía castellana no fue en línea recta, sino que osciló en un continuo avance y retroceso de la autoridad del monarca en función de sus capacidades personales para imponerse a la nobleza.
      Cuando en Castilla se lleva a cabo el fortalecimiento definitivo de la monarquía, fue con los Reyes Católicos, y uno de sus artífices fue, ni más ni menos que Fernando de Aragón. No podemos olvidar, por otro lado, que el tal pactismo aragonés se resumía a que los reyes debían jurar los fueros aragoneses antes de ser coronados. Lo mismo pasaba en Castilla. Después, una vez aceptados por las Cortes, el poder de los reyes aragoneses en nada difería de los de los castellanos.

      Eliminar
  2. También me parece muy interesante recalcar que tras el fracaso de Olivares y la Unión de Armas se va a dar durante gran parte de la segunda mitad del siglo XVII lo que el profesor Reglá ha definido como neoforalismo y que permitió en un primer momento respaldado por las ambiciones de Juan de Austria dotar a las regiones periféricas (sobre todo a la Corona de Aragón y dentro de esta a Cataluña sobre todo) alcanzar una mayor libertad política que se plasmó sobre todo en el terreno económico. Este auge de la periferia sin embargo provocó la caída demográfica y económica de lo que hasta ahora había venido siendo el pulmón económico del Imperio, Castilla, incapaz ya de sostener con sus impuestos la política exterior española.
    Para Domínguez Ortiz la Paz de Utrecht es el momento en que España aparece realmente como nación favorecida tanto por la pérdida del resto de territorios europeos como por el fin de los fueros de la Corona de Aragón, aun así no podemos olvidar que dos pequeños territorios en el norte que si había apoyado a Felipe V conservaron sus fueros y que no los perdieron hasta finales del siglo XIX. Hablamos claro está de País Vasco y Navarra.
    Estas dos regiones disponen a día de hoy de un concierto económico que les permite disponer de la mayor parte de los impuestos recaudados dentro de sus territorios. Teóricamente Cataluña aspira a lo mismo con el famoso Pacto Fiscal y es ese el debate prioritario al que tenemos que responder por encima de cuestiones independentistas. ¿Es justo que unas regiones tengan una política fiscal más favorable que otras? ¿Debería extenderse este concierto o pacto a la totalidad de las comunidades o solo a aquellas que las reclaman por derechos históricos? Hay dejo la pregunta. Muchas gracias y cordial saludo.
    Jose Luis Peña Mir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque estoy jubilado no dejo de tener múltiples quehaceres, por lo tanto dejo para otro momento la respuesta a esta pregunta que me haces.

      Eliminar
    2. Llega la hora de contestar a tu pregunta. Pero en primer lugar quiero decirte que estoy de acuerdo con lo del neoforalismo que se produce en el siglo XVIII. He tenido oportunidad de analizarlo y, por ejemplo, viendo el número de soldados que acuden, emplazados en las respectivas compañías y regimientos, he podido comprobar que, tanto para el caso de Melilla como para el de Ceuta y los otros dos Presidios Menores, los catalanes que acudían al servicio de las armas, lo hacían enclavados en los regimientos catalanes y solamente aquellos que quedaban dispersos por circunstancias de la guerra eran encuadrados en otros regimientos formados en otras regiones.
      Por consiguiente podemos negar categóricamente que a Cataluña se le desposeyera de todos los derechos forales tras los decretos de Nueva Planta.
      Sin embargo se produjo en este siglo un reajuste económico, por el cual a la corona de Aragón dejaron de reconocérsele los acuerdos económicos de financiación que hasta entonces se le habían reconocido. Bien pudiera ser por adecuar los esfuerzos nacionales a una aportación general de todos los reinos, bien porque Cataluña había apostado por el Archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión. De cualquier manera no se trató ni mucho menos de un castigo, sino de una aplicación de lo que ya el Conde Duque de Olivares le había dicho a Felipe IV en las postrimerías del siglo anterior: “Tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su monarquía el hacerse rey de España…” en alusión a la arbitrariedad con la que actuaban los reinos forales.
      Sea como fuere todos estos reinos tributaron al estado a partir de entonces sin excepción alguna. Pero en los años setenta y ochenta del siglo XIX, bajo el sistema canovista, se vio la dificultad de que las provincias vascas tributaran de esa manera, ya que tenían reconocido sus propios instrumentos de recaudación que eran las Juntas Generales. Canovas negoció con ellos una salida a esta situación y se llegó a la conclusión de que las Juntas Generales serían nombradas por el gobierno, que de esa manera se aseguraba el cobro de los impuestos. Evidentemente esto no se hizo sin contrapartida. El gobierno aceptó los Conciertos Económicos que consistían en que estas Juntas Generales recaudaran los impuestos y luego entregaran la parte correspondiente al Estado. Cataluña, en cambio, no pudo recibir el mismo trato porque carecía de los esos instrumentos de gobierno vinculados al Estado y nunca quisieron aceptarlos.
      Por lo tanto durante la transición de la dictadura de Franco a la Democracia, y tanto en la constitución de 1978 como en los estatutos de autonomía, se aceptaron los derechos históricos forales que estaban en vigor y se respetó el concierto económico para el País Vasco y Navarra, pero no para Cataluña a quien no le correspondía por ley.
      De cualquier forma las modificaciones del estatuto catalán le han dado a este autogobierno una capacidad recaudatoria muy elevada, por lo que aumentar ese sistema financiero sería ilegal e insolidário. No olvidemos que tanto el primero como el segundo estatuto catalán, este último negociado por José Luis Rodríguez Zapatero directamente con Convergencia, saltándose al gobierno tripartito catalán del socialista Montilla, le daba nuevos tramos de recaudación. Ahora podemos comprobar como esa negociación fue nefasta para el resto del estado español, porque, como era de esperar, en lo concerniente a la solidaridad, los catalanes solo la entienden entre ellos y para ellos, y ya se veía que tarde o temprano iban a dar otro pasito más. Ya lo han dado. Y cualquier razonamiento histórico es inútil. Quieren lo que quieren y punto, aunque para ello haya que cambiar la Constitución de los españoles sin consultar con los españoles y abolir el artículo 128 del Título VII que dice textualmente: “Toda la riqueza del país en cualquiera de sus formas y sea cual sea su titularidad está subordinada al interés general” Este artículo es aún obligatorio tanto para las empresas (Estado social de derecho) como para los gobiernos regionales.
      Un saludo.

      Eliminar
  3. Acabo de observar que he cometido un fallo garrafal e imperdonable en la última frase del texto, donde puse hay debí poner ahí. Pido mil disculpas así como por las repeticiones de palabras. Debí haberle dado a vista previa. Jose Luis Peña Mir.

    ResponderEliminar

Dime qué te ha parecido esta página y, si quieres, añade alguna sugerencia.